jueves, 23 de junio de 2011


Los Moles 

Como ya sabemos la gran variedad de comida en México nos da para escoger,  en esta ocasión elegí hablar del Mole, esta deliciosa mezcla de chiles y condimentos de fuerte sabor, que generalmente se come con cualquier tipo de carne, la más común es el pollo, en realidad se puede acompañar con guajolote, res, cerdo, iguana, o para los de gustos vegetarianos de romeritos, calabazas, tortitas de camarón, ya sabemos que cada paladar es distinto.
Los extranjeros dicen que el mole es un platillo difícil de deleitar ya que la mezcla de tantos chiles y sabores es muy fuerte, es muy raro que un turista de otro país pruebe el mole sin sufrir consecuencias estomacales.  
Como bien sabemos hay moles picosos, suaves, rojos, verdes, coloraditos, de diferentes regiones como el de Oaxaca, Guerrero, Michoacán, o el negro, de caderas, el huaxmole, chirmole, mole prieto, xiqueño, de olla, y pipián rojo, verde con ajonjolí, verde con pepitas, sólo por mencionar algunos, y claro no podemos dejar de mencionar el Mole Poblano que es el más conocido en México.
      La palabra Mole viene del náhuatl molli o mulli que significa salsa, actualmente decir mole es sinónimo de salsa preparada a base de chiles y especias.
Cada quien tiene su forma de comerlo, hay quien recomienda: “siempre que comas mole, come frijoles para amortiguar el estómago”, el arroz blanco o rojo es indispensable, un buen acompañante del mole es la cebolla rebanada curada con limón y sal, esta se prepara una o dos horas antes de comer para que al momento de servirse ya haya soltado todo el sabor.
Personalmente nunca he tenido la oportunidad de participar en la preparación del mole, pero sé que el tiempo que se emplea en preparar la mezcla de condimentos, lleva varios días, ya que hay que seleccionar, pelar, moler y guisar los diferentes ingredientes.
Si han notado las diferentes consistencias del mole, los hay espesos, ligeros, de textura suave como si fuera una bebida bien licuada y los que presentan grumos de los diferentes ingredientes, solían molerlo en metate, hay quien ahora lo hace en molino manual y deben usar también la moderna licuadora, el sabor debe variar pero es igualmente delicioso, hay molinos de piedra que ayudan a resaltar aun más el sabor. 
Actualmente existen opciones más rápidas para saciar nuestro antojo, ya que hay en el mercado diferentes marcas que nos ofrecen el mole empacado al alto vacío o en caja, y sólo tenemos que tener alguna carne cocida y bañarla con el mole de nuestra preferencia.
         
         Una recomendación importante es no usar ropa blanca si van a comer mole, sólo por prevenir. ¡Provecho!

miércoles, 22 de junio de 2011

Pastas, más que harina


  De origen muy disputado entre China, Italia y Medio Oriente, tal discusión puede deberse a que es uno de los mejores inventos de la humanidad, las pastas, hechas a base de harina, agua, sal y huevo, además de otros ingredientes que le pueden dar un color o sabor diferentes.
La harina generalmente está hecha de trigo en occidente, siguiendo la receta italiana y que es la que todos conocemos; en oriente se usa harina de arroz o alforfón (una especie de trigo sarraceno), por cierto que los fideos más antiguos han sido encontrados en China y datan de hace aproximadamente 10 mil años.
Pero sigamos con datos más tangibles, las pastas pueden ser largas como hilos, de diferentes gruesos y formas, por ejemplo el espaguetti que es alargado y redondito, el tallarín de forma plana, el fetuccini que es alargado y plano, lo macarrones en forma de tubo estrecho ligeramente curvo o recto y claro no podían faltar los famosos coditos de forma semicircular y tubular, que en México son tan populares para fiestas y reuniones, formales e informales, también existe en forma de concha de mar, letras, semillas y florecitas, y que en México las comemos en caldo.
Las pastas, como buen producto a base de harina, se pueden combinar con casi todo, desde una sencilla salsa a base de jitomate, especias y mantequilla, o con una salsa con base de crema y champiñones, o que tal las pastas que también se pueden rellenar como los raviolis, ya sea de pato, pollo, res, o hasta alguna verdura  si se prefiere.
Igualmente se pueden servir en caldo, de hecho en algunos prestigiosos restaurantes boloñeses se dice que la verdadera pasta sólo se sirve con caldo, generalmente de pollo, aunque en México solemos comerla en caldo preparado con jitomate y cebolla, a la mexicana pues.
Para saber si la pasta ya está en su punto hay un método que a muchos causa gracia pero altamente efectivo para usos prácticos, se debe poner el agua a fuego medio con sal, cebolla y hierbas de olor, una vez que empieza a hervir se coloca la pasta y se deja cocer por 15 minutos aproximadamente, una vez transcurrido este tiempo , se toma un pedazo de la pasta y se arroja contra la pared, si queda pegado, está listo para cocinarse, y ya se le puede agregar la salsa o acompañamiento preferido.
Una receta rápida, sobre todo si llegas de la calle acalorado y hambriento, cocer un paquete de codito (de preferencia el de tamaño más pequeño) escurrirlo y lavarlo, ponerlo en un tazón, agregar dos latas de atún previamente escurrido y mayonesa al gusto, un sencillo platillo que además de prepararse de forma rápida, es nutritivo y llenador.
Las pastas en caldo aumentan su sabor y nutrición si se les agregan espinacas o alguna verdura previamente picada, muy recomendable cuando tenemos niños en casa y se niegan a probar las verduras, de esta manera se puede disfrazar un poco.
Y para seguir con las combinaciones la pasta a la boloñesa es una de las más pedidas por chicos y grandes, comencemos por los ingredientes: las cantidades son por persona. Harina en pasta (fuerte) 100 gr. 1 huevo, aceite de oliva 10 cl., queso rallado 15 gr., sal y pimienta negra molida c/s.
Para la salsa y guarnición: Tomates frescos maduros 40 gr., aceite de oliva 15 cl., cebolla 30 gr., ajo 1/4 de un diente de ajo, harina 2 gr., vino tinto 40 cl., fondo blanco 40 cl., carne de res 50 gr., sal y pimienta negra molida.
Preparación: pasta estirada, cortada, escaldada y refrescada, tomates escaldados, pelados, despepitados y en puré. (Procure hacer el puré con un tenedor o machacador de frijoles ya que con la batidora eléctrica pierde color), cebolla y ajo picados, carne en pequeños cubos.
Elaboración de la salsa: En un sartén hondo con el aceite muy caliente, doramos la carne, añadimos la cebolla y el ajo y rehogamos de 5 a 10 min., añadimos la harina y rehogamos ligeramente, seguido del vino, sal y pimienta y reducimos a la mitad, se agrega el puré de tomate y cocemos a fuego vivo 10 min., incorporamos el fondo blanco, se deja hervir un poco más y listo. ¡Buen provecho!

martes, 7 de junio de 2011

La magia de los frijoles

Si algo no debe faltar al sentarse a comer es un buen plato de frijoles, no hay familia mexicana que no los sirva a su mesa casi todos los días, y es que se pueden degustar tanto como plato fuerte o guarnición, también para botanear, ¿a poco no les han ofrecido un plato de frijoles bien refritos acompañados de totopos? ¿Verdad que sí?
¿Quién no ha probado un delicioso plato de frijoles recién salidos de la olla, con un poco de limón y cebolla picada? Como una muy buena y vitalizante sopa, asimismo son una excelente guarnición junto a una carne enchilada o acompañando algún pipian.
Hasta este momento sólo conozco a dos personas a mi alrededor que no les gustan los frijoles y una de ellas es extranjera por lo que hasta cierto punto tiene cierta justificación, pero la otra es mexicana y no hay forma de hacerla comer frijoles y ningún tipo de leguminosa, pero mejor sigamos desmenuzando los frijoles, por cierto esta planta es originaria de América, se cultiva en todo el mu
ndo en sus diferentes variedades y que por lo mismo existe miles de formas de cocinarse.
Debo confesar que mis frijoles favoritos son los peruanos, los negros son de sabor muy fuerte y suelen ser pesados para el estómago, las habichuelas las prefiero sólo guisadas como fabada, nutricionalmente hablando son una muy buena fuente de proteínas y fibra, ahora que si al comerlos tu intestino sufre las consecuencias, recomiendo molerlos en la licuadora hasta que quede con la consistencia de un puré, así no sufrirás los estragos.
Otra manera muy conocida de comerlos es la famosa morisqueta michoacana, que es arroz blanco, bañado con frijoles de la olla, salsa roja y cuadritos de carne de cerdo frita le puedes poner crema y queso al gusto.
Ahora que si tienes ganas de comer algo más fuerte, puedes optar por lo frijoles puercos estilo Sinaloa o los frijoles charros, los frijoles puercos, fritos en manteca, se agrega chorizo, tocino, aceitunas chiles en rajas y salsa picante al gusto, se sirve caliente con queso chihuahua encima y se come con totopos o tortillas, es una comida muy completa y sobre todo llenadora.
Los frijoles charros no se quedan atrás ya que se guisan con salchicha, tocino, tomate, chile, cilantro, cebolla, ajo, cueritos y manitas de puerco.
Algunas formas sencillas de comerlos son en molletes, se calienta un bolillo sobre el comal y se le pone una cama de frijoles y queso, si se tienen más ingredientes se puede agregar chorizo o jamón, los tacos de canasta son impensables si no hay de frijoles, una torta de frijoles hecha con bolillo o telera abierto por la mitad relleno de frijoles y queso puede saciar al más hambriento.
Los frijoles de Tabasco son frijoles negros que se ponen a remojar en agua fría nueve horas antes de empezar a cocerse una vez que empiece el cocimiento, se le agrega carne de cerdo en trozos, cebolla picada, chile entero y sal, se sirve bien caliente con rábano finamente picado y se adorna con hojitas de cilantro y una rodaja de limón.
Como se pueden dar cuenta desde el plato más sencillo hasta el más complicado los frijoles siempre aparecen en el mejor momento para saciar el hambre, y ya saben si les llegan invitados extra nomás echenle más agua a los frijoles.

miércoles, 25 de mayo de 2011

Delicias de la Costa

Hace poco hice un viaje a la costa de Guerrero y pude deleitarme con los sabores de mi infancia, por ejemplo, los deliciosos nacatamales, tamales de masa de maíz, rellenos de carne de puerco y chile rojo y envueltos en hoja de plátano, o el pan dulce que hacen por allá, aun lo hacen con manteca en lugar de mantequilla.

También tuve la oportunidad de comer unas deliciosas tiritas de pescado, que consiste en pescado cocido en jugo de limón, me sirvieron un plato tan descomunal que tuve que compartirlo, el bufet entonces se compuso de tiritas de pescado, camarones al mojo de ajo, acompañados de ensalada verde y aderezo.

Por supuesto que hicieron acto de presencia las tradicionales pescadillas, aunque me dio la impresión que la consistencia era como de empanada argentina, es resumen, ya no saben igual que antes.
En el recorrido gastronómico que nunca debe faltar cuando sales de viaje, tienes que ir a los tradicionales puestos de la calle, ahí es donde encontrarás el verdadero sazón, y podrás comer deliciosas enchiladas rojas rellenas de pollo, o sopes, relleno de puerco, los tradicionales tacos de asada. Claro todo acompañado del típico refresco guerrerense conocido como Yoli, saborcito alimonado con su toque de gas, delicia de chicos y grandes y sobre todo de quienes salimos a otros rumbos en el transcurrir de la vida. Cuando uno llega de visita la familia suele regalarnos con comida de lo más rico, por ejemplo el pescado en talla que hace el tío Alberto o el aporreadillo de la abuela, “lo hice sin mucho chile porque a ustedes les hace daño”, cosa que se le agradece. Poco a poco se va corriendo la voz y la familia acude a saludar siempre cargadas de algo para comer, y claro no puede faltar el tío Yayo cargado de cocos de su huerta que “aun existe y existirá mientras viva”, ya saben popote dentro del coco y a tomar toda el agua, ya después cada quien la puede combinar con lo que más le agrade si gusta de beber algo más fuerte, la pulpa del coco es otro reto ya que hay que luchar por partirlo. Los camarones a la diabla, al aguachile, al mojo de ajo, en ceviche, coctel o caldo picosito siempre son lo más pedido por los comensales, aunque las jaibas, ostiones y otros mariscos no cantan mal las rancheras, ya sabe que se puede mencionar muchos platillos y nunca acaberemos de alabarlos, es por eso que les recomiendo que cuando vayan a la playa ordenen varios platillos y los compartan para que puedan probar de todo y no se queden con el antojo. ¡Provecho!

miércoles, 15 de diciembre de 2010

El sabor de Catedral

Cuando se visita cualquier ciudad es de vital importancia saber donde se puede comer sin arriesgar la salud y el bolsillo y Morelia no es la excepción, afortunadamente alrededor de la hermosa Catedral hay mucho para elegir. 
     Comencemos el recorrido del lado oeste de la emblemática construcción para encontrar el Hotel Virrey de Mendoza, edificio con más de 200 años de antigüedad este Hotel cuenta con un restaurante de comida tradicional michoacana, por ejemplo los huchepos y también internacional, durante el fin de semana el lugar se llena, pero si tienes tiempo de ir entre semana disfrutarás mucho más la vista y el pasar de la gente.
     El Restaurante Álamos, dentro del Hotel Alameda, ofrece comida tradicional mexicana, es un lugar sobrio y elegante, propio para personas que vienen a la ciudad de negocios.
      Al cruzar hacia el norte, sobre la calle Guillermo Prieto, se encuentra la Casa del Portal con su muy peculiar decoración, donde se puede encontrar de todo menos orden, la carta tiene sabores tradicionales como la salsa purépecha, el almuerzo campirano, los muy ricos chongos zamoranos o el chocoflan que es un postre muy solicitado, la cava es nacional e internacional, cuenta con una tienda de dulces tradicionales y algunas de las antigüedades que decoran el lugar están a la venta, así que si llaman tu atención no dudes en preguntar.
      Los clásicos portales coloniales siempre nos invitan a pasear por su historia, así que los del lado norte, frente a la Catedral, no son la excepción, y en nuestro recorrido no podíamos olvidarnos de Onix, cuyo concepto de restaurante-bar-boutique es el único en esta ruta para los amantes de lo exótico, pues no cualquiera se anima a probar escorpiones rellenos de queso o cocodrilo bañado en salsa de camarón, aunque para los más tradicionalistas o menos arriesgados también puede ordenar un rico guacamole, manejan entre 80 y 90 etiquetas en la carta de vinos, solo es cuestión de elegir.
      La carta de Lu, en el Hotel Best Western, es una mezcla de comida tradicional, --toqueras, corundas-- y contemporánea, cortes americanos, pescados y barra de ensaladas, para los vegetarianos, para aquellos que no se quieren ir sin probar de todo, cuenta con un menú degustación que consiste en pequeñas porciones de los platillos más representativos, los vinos, tintos y blancos, son de Casa Madero, etiquetas por demás recomendables.
      Del Café Catedral puede probar sin temor las crepas de cajeta, tiene una tradicional barra de cafés y si gusta comer algo más fuerte los cortes de carne son su mejor opción; justo al lado se encuentra el muy tradicional y renombrado Café Europa que por su privilegiadísimo lugar frente a Catedral ofrece cafés fríos y brownies sin sabor, aunque es loable el esfuerzo que han hecho con los vinos que ofrecen y parece ser que sí son recomendables.
      Y para los que gustan de los antojitos morelianos está el Atrio, con capacidad para más de cien personas, su tradicional menú contiene delicias como las tiritas de pescado o tacos de adobada, sirven desayunos, comidas y cenas.
      El Cantera 10 con sus más de 75 platillos de comida internacional, entre los que se encuentran carpaccios, salmón, cortes de carne, ensaladas, desayunos, bocatas y postres. Así como bebidas nacionales, internacionales y coctelería.
      El Treinta y Tres una propuesta diferente donde se puede comer y tomar una copa o incluso tener una pequeña fiesta privada en el salón que tiene su propia barra, aquí hay platillos como los camarones virreynales, de los cuales ya les contaré en otra ocasión en qué consisten, pechuga a la michoacana, espagueti a la crema rosa y a la Treinta y Tres, es el único en esta zona que cuenta con música en vivo.
      Para terminar el recorrido gastronómico de Catedral, tenemos La Terraza ubicado en la parte alta del Hotel Juaninos, la especialidad de este restaurante es el pato horneado en salsa de cereza negra, arándano o pipián de chile morita o el lechón horneado a las finas hierbas, creaciones del chef queretano Rubén Cruz, quien desde el primer día, hace 11 años, se hizo cargo de esta cocina mexicana tipo contemporánea, el postre que nos recomienda es Las Monjas, rebanada de jícama en salsa de cajeta al tequila. En la cava se pueden encontrar aproximadamente cincuenta etiquetas tanto nacionales como internacionales. Y si algo caracteriza a La Terraza es una sobriedad minimalista que lo hace realmente elegante.
      Ahora que si después de todas estas delicias aun buscas un postre que asiente el estomago hay tres opciones muy tradicionales ya sea La Michoacana, frente a Catedral, con sus gélidas aguas de sabores y helados, y a espaldas en la calle de Aldama, se puede encontrar una modesta frutería y comer un delicioso gazpacho o fruta picada o las nieves de pasta que se ostenta como La Original de Correos con sus sabores fresa, guayaba, mamey, zapote o cajeta.
Para aquellos espíritus poco aventureros y que gustan del sabor a cartón no pueden faltar las cadenas de hamburguesas, baguettes y comida japonesa o con gusto a tecolote, también dentro de los portales, el chiste es comer....

viernes, 13 de agosto de 2010

Quincena sin reven no es quincena...

Durante varios años no supe lo que era un viernes de quincena ya que yo recibía mi pago semanalmente, así que siempre traía efectivo en mi bolsillo, por lo menos para una cenita con los amigos siempre me alcanzaba, en realidad me daba cuenta que era quincena por lo desquiciado del tráfico y la cara de reventón de la gente, por lo demás para mi todo era igual.

A más de un año de cobrar por quincena, aun no me acostumbro, es raro lo que hacen las costumbres en la mente de las personas, llega la quincena, cobro el cheque y lo guardo, el reventón se acabó desde hace algunos meses, la apretada situación me obliga a guardarme en casa y buscar diferentes formas de entretenimiento.

Hoy es viernes de quincena y hasta mi primo en el chat me lo machaca en los ojos, atrás de mi escucho el barullo de los autos que van y vienen alrededor del Centro Histórico, ya tocan el cláxon, ya se gritan cosas, en fin es día de salir a tomar el fresco o por lo menos un café en los famosos portales, pensar en un antro o cena elegante está más allá de mis pretenciones, lo bueno es que tengo vino en casa, me tomaré una copita, me relajaré y ¡¡¡a leer se ha dicho!!!!